• Joaquín Páramo

SISTEMA DE AUTOOBSERVACIÓN Y REGISTRO ESCOLAR

Actualizado: 4 ago

(SARE)

Un ejercicio de autogestión para estudiantes



A continuación, presento una propuesta para contribuir al desarrollo de habilidades de Autogestión académica en jóvenes en edad escolar.


El análisis experimental del comportamiento ha derivado una serie de técnicas que han mostrado su eficacia en la modificación de conductas en los diversos ambientes en los que nos desempeñamos los seres humanos: el colegio, la familia, el trabajo, los deportes etc., etc.

No obstante que en la mayoría de las ocasiones este tipo de intervención supone la participación de otros (padres de familia y profesores) particularmente cuando se trata de niños o jóvenes, ha sido posible idear algunas estrategias para que las personas aprendan a controlar su comportamiento sin requerir de la mediación de otras personas. Brevemente: hay una forma de que nuestros jóvenes vayan logrando lo que tanto esperamos de ellos por su educación: su autonomía…


…que no es otra cosa que aprender a controlar su comportamiento. Aquí el término de control no se refiere estrictamente a su significado coloquial que implica ejercer alguna acción de contención, de freno o represión por hacer lo que se piensa puede resultarnos perjudicial a corto, mediano o largo plazo. “Me reprimo de consultar el celular porque tengo que estudiar un rato”. “Renuncio a la juerga con mis amigos porque mañana madrugo o porque me hace daño el alcohol, etc.”. En fin, la lista que podría ilustrar este modo de interpretar el control o el autocontrol sería interminable. El término “control”, en nuestro caso, quiere decir, más precisamente, que podemos echar mano a los factores que hacen posible que una conducta aparezca, se mantenga o se elimine de nuestro repertorio: o de nuestro modo de ser, para decirlo más simplemente.


Ahora demos otro giro semántico al vocablo que estamos definiendo. De la definición de control que usamos corrientemente, pasando por otra no tan represiva como lo ilustramos al final del párrafo anterior, pasemos a utilizar otro término equivalente, pero con mayor amplitud en su significado: la autogestión. ¿Por qué tanto giro? Porque este último término, aunque vinculado con el mencionado, contiene un mayor rango de significados e incluye el uso de estrategias enfocadas a ejercer, con eficacia, acciones que contribuyan a cambiar lo que queremos cambiar de nosotros mismos, sin que necesariamente, como ya dijimos, se requiera de la mediación de otros.


Con esta breve introducción, podemos ir aterrizando nuestro asunto.


De lo que tratará este documento es de presentar una técnica muy sencilla que podría ayudar a que nuestros estudiantes logren un mejor o mayor gestión sobre sus responsabilidades académicas y de convivencia escolar. Que no suene esto a una técnica más para hacerlos sentir acosados o restringidos. Nos orienta aquella sentencia de algún psicólogo de marras que dijo alguna vez, parafraseo: habrá una revolución educativa cuando, estando los estudiantes en el descanso (o recreo, como se decía antes), y suena la campana que da por terminada la pausa, los alumnos salen corriendo, en una gran algarabía, a sus respectivos salones de clase, ávidos por lo que viene sucediendo allí o por lo que está por suceder.


Se trata entonces de poner en práctica una estrategia que he diseñado, (basada en principios psicológicos) y denominado por sus siglas, el método SARE o Sistema de Autoobservación y Registro Escolar.


Para aquel estudiante cuyos informes académicos y, quizás también, sobre su comportamiento social viene dejando mucho qué desear, podría funcionar lo siguiente:


1.Recoger, por escrito, dentro del grupo de sus profesores, sus respuestas a la pregunta: ¿Qué debería usted observar de fulanito durante su clase, para decidir que va en el camino correcto? O bien, ¿qué debería observar durante su clase, para concluir que fulanito se ha desempeñado como un buen alumno?

En este cuestionario hay que advertir que es fundamental que las respuestas de los profesores no den pie a interpretaciones equivocadas por el uso de términos ambiguos o imprecisos. No vale anotar, por ejemplo, que fulanito sea más responsable, colaborador, buena gente, disciplinado, atento, etc., etc. Comentarios así, NO SIRVEN. Como tampoco anotaciones negativas como: que no se distraiga, que no sea incumplido con sus deberes, que no haga bromas pesadas, por ejemplo.

En cambio, respuestas al cuestionario sobre el alumno tales como, participar en clase, traer las tareas, hacer los ejercicios asignados, tomar apuntes, entre muchos, son comportamientos positivos, fáciles de establecer objetivamente, y que cualquiera otra persona podría constatar como observador externo.


2. Con la información anterior se hará posible resumir o elaborar una lista de lo que los profesores, por consenso, han determinado que es lo que se esperaría de fulanito en cada clase para juzgar que va en la dirección correcta.


3. Ya establecido lo anterior, se iniciará entonces un proceso de cambio donde el protagonista principal es el mismo estudiante; con la colaboración de su familia y, por supuesto, contando ahora con la de sus profesores de forma más activa.


Es importante destacar que, más que concentrarnos en los inconvenientes, se busca promover los buenos comportamientos o los que creemos que al estudiante le resulten más apropiados para su desarrollo social y académico. Con esta perspectiva, el siguiente paso es producir un cuadernillo de autoregistro (Cuaderno de ruta) que contiene, según la muestra abajo, los formatos para que el alumno marque si ha cumplido o no con sus compromisos. De los profesores se va a necesitar la verificación de dicho cumplimiento.




Mediante el autoregistro de su comportamiento buscamos principalmente que el alumno:


1. Sea consciente de lo que significaría un buen desempeño en clase.

2. Que sus profesores noten cuando cumple con lo que se espera de él y

3. Que la familia esté al tanto de sus logros



Notas:

1. Como pueden observar en el formato de muestra, estamos orientando el comportamiento a lo positivo.

2. Es posible que al comienzo no haya muchas coincidencias entre lo que señala el alumno con lo que señala el profesor, pero poco a poco tal ajuste se irá dando.

3. Se seguirá este sistema el tiempo que requiera alcanzar una meta que podrá establecerse por un porcentaje de cumplimiento en un tiempo t, por las calificaciones obtenidas, por ejemplo. La meta, debe ser preferiblemente puesta por el alumno orientado por su profesor.

4. Es muy importante hacer un reconocimiento social al alumno cuando ha cumplido con sus metas.

5. Se hace necesario enseñar esta estrategia a cualquier alumno, no solo para mejorar su desempeño escolar sino como mecanismo para alcanzar otras metas personales como instaurar hábitos de vida saludable, desarrollar un talento, etc. Para casos como los que acabamos de mencionar se hará necesario variar el formato de autoregistro.

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